Baño turco



El calor al que es sometido el organismo le obliga a acelerar sus funciones metabólicas: aumento de ventilación, aceleración de la circulación sanguínea y estimulación de los sistemas nervioso y hormonal, lo que produce una mejora general de la salud.


Permite una mayor oxigenación y revitalización de los tejidos. Ayuda a retardar el proceso de envejecimiento de la piel. El vapor produce una equilibrada dilatación de los poros y procura una transpiración abundante que, además de eliminar toxinas e impurezas, estimula la circulación sanguínea.


Con la dilatación de los poros de la piel, el vapor permite una limpieza profunda y duradera que deja la epidermis lisa y aterciopelada. Desde un vista terapéutico el baño turco humedece las vías respiratorias, es expectorante en caso de resfriado, tos y ronquedad.


Además, ayuda a combatir la bronquitis, la sinusitis y otras afecciones de tipo respiratorio.Los pulmones y todo su sistema bronquial aumentan su capacidad de intercambio de oxígeno y ventilación general. Contribuye a la limpieza de los genitales femeninos y facilita la secreción del flujo vaginal. Las dismenorreas o menstruaciones dolorosas son siempre aliviadas por la acción del calor.


Relaja el sistema nervioso, por lo tanto, tiene resultados muy beneficiosos para todas las personas que sufren de estrés, ansiedad, depresión, etc. Indicado para los adolescentes con acné. y para los hombres, porque alisa y suaviza la piel, lo que les facilita el afeitado. Es menos estresante para el organismo que la sauna, a pesar del efecto psicológico de 'agobio' que produce la 'niebla'.